La huelga feminista del 8M (parte 4): El manifiesto de la huelga feminista y quién está detrás

En la primera entrega de esta serie establecimos una serie de criterios fundamentales para poder decidir cómo posicionarnos al respecto de la huelga feminista, y uno de ellos era que debemos descubrir quiénes promueven esta huelga y qué promueven, para así saber si estamos de acuerdo o no, y si deberíamos apoyar la huelga o no.

En esta entrega por fin llega el momento de analizar quiénes organizan la huelga feminista y qué ideas promueven, con lo que podremos finalmente dilucidar si, como cristianos/as, podemos y debemos apoyar la huelga, o no.

Quién organiza la huelga y qué ideas defienden

Buscando el manifiesto de la huelga feminista del 8M en internet (p.ej. en buscadores como DuckDuckGo o Startpage) encontramos una gran cantidad de publicaciones en webs, blogs, redes sociales y prensa acerca de esta huelga feminista, pero el primer resultado que destaca es un dominio llamado hacialahuelgafeminista.org. Éste parece ser el dominio oficial, al que enlazan también diferentes artículos de la prensa y de agrupaciones como EQUO, por lo que parece razonable asumir que es la fuente original.

Una consulta WHOIS (versión archivada) revela que el dominio hacialahuelgafeminista.org fue registrado el 22 de septiembre de 2017 por la “Asamblea feminista Amaranta de Madrid”, cuyo sitio web parece residir en feministas.org/madrid (versión archivada).

El nombre “Amaranta” probablemente esté relacionado con el “cuaderno Amaranta” publicado por la Coordinadora Feminista, que en su perfil de Isuu precisamente se identifica como propietaria del dominio feministas.org.

En su página web encontramos una sección en la que explican quiénes son, y cito textualmente:

La Asamblea Feminista de Madrid, es un grupo con una importante historia de lucha y reivindicaciones. Su origen arranca a finales de los años 80, cuando mujeres que pertenecían a distintos grupos que funcionaban desde hacía años, como la comisión pro-derecho al aborto, la comisión anti-agresiones, el colectivo de lesbianas, la coordinadora de grupos de mujeres de barrios y pueblos de Madrid y otras muchas mujeres que no pertenecían a ningún otro grupo, acuerdan constituir la Asamblea, como un espacio donde poner en común experiencias y debates, aunar esfuerzos y coordinar la lucha feminista.

Las mujeres que hoy formamos la Asamblea, participamos del empeño colectivo del feminismo para conseguir un mundo donde las diferencias de sexo no supongan discriminación ni subordinación y en el que las mujeres vivamos con autonomía y libertad. Nuestra práctica como colectivo se basa en un feminismo crítico y reivindicativo, que abarca distintas actividades como son el estudio y análisis de temas que nos interesan como feministas, la difusión de nuestras ideas y propuestas a través de charlas-debate, mesas redondas, o publicación de documentos. También realizamos campañas en colaboración y coordinación con otros grupos de mujeres de Madrid, entre las que destacamos el 8 de Marzo y con otros grupos del Estado, a través de la Coordinadora Estatal de Organizaciones Feministas.

En su página web también podemos encontrar enlaces para la descarga en PDF de los Cuadernos Feministas “Amaranta” (versión archivada), donde actualmente se pueden encontrar cuatro cuadernos:

  • el primero, del año 2004, sobre la ley de violencia de género, con contribuciones de Manuela Carmena, Julia López y Justa Montero;
  • el segundo, del año 2006, sobre la ley de dependencia;
  • el tercero, del año 2009, sobre “los trabajos de cuidados” que ejercen las mujeres; y
  • el cuarto, del año 2016, sobre los “derechos sexuales y reproductivos”, que consiste de 6 capítulos sobre
    1. educación sexual en los colegios,
    2. anticonceptivos y aborto,
    3. reproducción asistida,
    4. identidades de género no normativas,
    5. acoso sexual y violencia sexual contra mujeres y personas transgénero, y
    6. atención sanitaria en temas de salud sexual y reproductiva.

Para que os hagáis una idea del contenido ideológico que promueve esta asociación en los últimos tiempos, os cito la frase que da comienzo a la introducción de su cuaderno nº 4:

Para el patriarcado resulta fundamental el control del cuerpo de las mujeres, por eso desde la jerarquía católica y la derecha se realiza una constante presión para naturalizarlas, imponer normas sexuales, negar el derecho al aborto, volver a situar la maternidad como sinónimo de identidad femenina, cosificar nuestros cuerpos y hacerlos objeto de la violencia sexual.

Al entrar en su sitio web nos recibe el argumentario del 8M (versión archivada), ya que es la publicación más reciente que han hecho a fecha de esta investigación. En dicho argumentario podemos leer su motivación para la huelga:

En 2018 queremos llegar más lejos y visibilizar con una huelga más amplia de la de 2017 nuestra fuerza, nuestra rabia y dolor y a la vez nuestra alegría compartida de sabernos fuertes. Queremos que nadie pueda mirar a otro lado frente a nuestras propuestas y nuestra centralidad en el mundo.

[…]

Practicamos un feminismo interseccional porque sabemos que estamos atravesadas por desigualdades y precariedades que nos sitúan en lugares muy diversos frente al patriarcado, el trabajo asalariado, los cuidados, el consumo, el ejercicio de nuestros derechos, la formación y la participación ciudadana, por las diferencias que
atravesamos alguna de nosotras según la procedencia, la clase, la edad, la orientación sexual, la identidad de género y habilidades. Pero la huelga es de todas, hay un hueco para todas y cada una de nosotras en nuestra huelga feminista del 8M.

Nos convocamos todas, como hicieron nuestras antecesoras, para quebrantar los privilegios de una sociedad patriarcal y capitalista, racista y heteronormativa. Nos convocamos todas a esta huelga que tiene sus antecedentes en la tragedia que supuso para nuestras hermanas que fueron asesinadas, quemadas, acusadas de “brujas”, para perpetuar el control del modelo social y económico masculino, que se sentía amenazado.

El nuestro es un grito global, transfronterizo y transcultural. Somos un movimiento internacional diverso que planta cara al orden patriarcal, racista, capitalista y depredador con el medio ambiente, y que propone otras vidas y otro mundo radicalmente distinto. Formamos parte de las luchas contra las violencias machistas, por el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo y nuestra vida, por la justicia social, la vivienda, la salud, la educación, la soberanía alimentaria, y la laicidad, contra el extractivismo y los tratados de libre comercio, la explotación y muchas otras luchas colectivas. Unidas por otra forma de entender y organizar la vida, la economía y las relaciones. Porque somos antimilitaristas y estamos contra las guerras, y las fronteras, contra los Estados autoritarios y represores que imponen leyes mordaza y criminalizan la protesta y la resistencia feminista. Unidas a las mujeres que defienden los derechos humanos y la tierra, arriesgando sus vidas.

Formamos parte de un proceso de transformación radical de la sociedad, de la cultura, de la economía, de las relaciones. Queremos ocupar el espacio público, reapropiarnos de la decisión sobre nuestro cuerpo y nuestra vida, reafirmar la fuerza política de las mujeres, lesbianas y trans y preservar el planeta en el que vivimos.

Y por eso el 8M pararemos nuestro consumo, el trabajo doméstico y los cuidados, el trabajo remunerado y nuestros estudios, para demostrar que sin nosotras no se produce, y sin nosotras no se reproduce.

Si te fijas, en este argumentario hay varios puntos que resaltan:

  1. la idea de que vivimos en una sociedad “patriarcal”, es decir, en la que el conjunto de los hombres tienen privilegios sobre las mujeres por el solo hecho de ser hombres, y que somete a desigualdad y opresión sistemática a las mujeres,
  2. la teoría de la interseccionalidad de la que ya hablamos en la entrega anterior,
  3. la ideología de género o teoría queer, es decir, la idea de que existen múltiples identidades de género y que las personas con identidades no normativas son víctimas de la opresión del “heteropatriarcado”,
  4. la extensión de la lucha feminista para incluir la lucha contra el racismo, contra el capitalismo, contra la destrucción del medio ambiente, contra el militarismo y las guerras, contra la creación de fronteras nacionales, y a favor de la inmigración y la laicidad del Estado; y
  5. la promoción de una “transformación radical de la sociedad, de la cultura, de la economía” y “de las relaciones”, para adaptarlas a cómo este movimiento feminista cree que deberían ser.

Del mismo modo, si acudimos al manifiesto del 8M (versión archivada), que se puede encontrar en el sitio web hacialahuelgafeminista.org, encontraremos las mismas ideas. A continuación os proporciono un extracto de las partes más relevantes de este manifiesto:

¡BASTA! de agresiones, humillaciones, marginaciones o exclusiones. Exigimos que el Pacto de Estado contra las violencias machistas –por lo demás insuficiente– se dote de recursos y medios para el desarrollo de políticas reales y efectivas que ayuden a conseguir una sociedad libre de violencias contra las mujeres y niñas. Denunciamos la represión a quienes encabezan la lucha por los derechos sociales y reproductivos.

¡BASTA! De violencias machistas, cotidianas e invisibilizadas, que vivimos las mujeres sea cual sea nuestra edad y condición. QUEREMOS poder movernos en libertad por todos los espacios y a todas horas. Señalamos y denunciamos la violencia sexual como expresión paradigmática de la apropiación patriarcal de nuestro cuerpo, que afecta de modo aún más marcado a mujeres en situación de vulnerabilidad como mujeres migradas y trabajadoras domésticas. Es urgente que nuestra reivindicación Ni una menos sea una realidad.

¡BASTA! De opresión por nuestras orientaciones e identidades sexuales! Denunciamos la LGTBIfobia social, institucional y laboral que sufrimos muchas de nosotras, como otra forma de violencia machista. Somos mujeres y somos diversas.

[…]

Hoy reivindicamos una sociedad libre de opresiones, de explotación y violencias machistas. Llamamos a la rebeldía y a la lucha ante la alianza entre el patriarcado y el capitalismo que nos quiere dóciles, sumisas y calladas.

No aceptamos estar sometidas a peores condiciones laborales, ni cobrar menos que los hombres por el mismo trabajo. Por eso, hoy también hacemos huelga laboral.

Huelga contra los techos de cristal y la precariedad laboral, porque los trabajos a los que logramos acceder están marcados por la temporalidad, la incertidumbre, los bajos salarios y las jornadas parciales no deseadas. Nosotras engrosamos las listas del paro. Muchos de los trabajos que realizamos no poseen garantías o no están regulados. Y cuando algunas de nosotras tenemos mejores trabajos, nos encontramos con que los puestos de mayor salario y responsabilidad están copados por hombres. La empresa privada, la pública, las instituciones y la política son reproductoras de la brecha de género.

¡BASTA! de discriminación salarial por el hecho de ser mujeres, de menosprecio y de acoso sexual en el ámbito laboral.

[…]

Gritamos bien fuerte contra el neoliberalismo salvaje que se impone como pensamiento único a nivel mundial y que destroza nuestro planeta y nuestras vidas. Las mujeres tenemos un papel primordial en la lucha contra del cambio climático y en la preservación de la biodiversidad . Por eso, apostamos decididamente por la soberanía alimentaria de los pueblos. Apoyamos el trabajo de muchas compañeras que ponen en riesgo su vida por defender el territorio y sus cultivos. Exigimos que la defensa de la vida se sitúe en el centro de la economía y de la política.

[…]

La educación es la etapa principal en la que construimos nuestras identidades sexuales y de género y por ello las estudiantes, las maestras, la comunidad educativa y todo el movimiento feminista exigimos nuestro derecho a una educación pública, laica y feminista. Libre de valores heteropatriarcales desde los primeros tramos educativos, en los que las profesoras somos mayoría, hasta la universidad. Reivindicamos también nuestro derecho a una formación afectivo-sexual que nos enseñe en la diversidad, sin miedos, sin complejos, sin reducirnos a meros objetos y que no permita una sola agresión machista ni LGTBIfóbica en las aulas.

Exigimos un avance en la coeducación en todos los ámbitos y espacios de formación y una educación que no relegue nuestra historia a los márgenes de los libros de texto; y en la que la perspectiva de género se transversal a todas las disciplinas. ¡No somos una excepción, somos una constante que ha sido callada!

[…]

Ninguna mujer es ilegal. Decimos ¡BASTA! al racismo y la exclusión. Gritamos bien alto: ¡No a las guerras y a la fabricación de material bélico! Las guerras son producto y extensión del patriarcado y del capitalismo para el control de los territorios y de las personas. La consecuencia directa de las guerras son millares de mujeres refugiadas por todo el mundo, mujeres que estamos siendo victimizadas, olvidadas y violentadas. Exigimos la acogida de todas las personas migradas, sea por el motivo que sea. ¡Somos mujeres libres en territorios libres!

[…]

Denunciamos la corrupción como un factor agravante de la crisis.

Denunciamos la justicia patriarcal que no nos considera sujetas de pleno derecho.

Denunciamos la grave represión y recortes de derechos que estamos sufriendo.

Aquí volvemos a ver algunas constantes:

  • la atribución al patriarcado de todos los males del mundo,
  • la generalización apresurada que afirma que la violencia —física o sexual— contra las mujeres es algo aceptado y condonado por todos los hombres e incluso por el Estado a nivel institucional, y que es un mecanismo de control del “patriarcado” para dominar a todas las mujeres,
  • la generalización apresurada que afirma que la discriminación por motivos de orientación sexual y género es algo aceptado y condonado por toda la sociedad e incluso por el Estado a nivel institucional,
  • el maridaje de la lucha contra el “patriarcado” (es decir, el feminismo) y la lucha contra el “capitalismo” y el “neoliberalismo”,
  • la falacia ecológica de la “brecha salarial de género” y el “techo de cristal”,
  • la defensa de una educación laica,
  • la inclusión de “una perspectiva de género transversal a todas las disciplinas” educativas que busca convertir la educación en una “educación feminista”,
  • la promoción de cambios en la educación, no para mejorar las carencias académicas de los estudiantes, sino para enseñar a los niños la diversidad de género y a explorar su género,
  • la inclusión de una educación “sexual y afectiva” para los niños que tenga en cuenta la “diversidad de géneros”,
  • la defensa de la inmigración libre y de las fronteras abiertas como parte de la lucha feminista,
  • y, en general, la mezcla de un batiburrillo de causas y luchas por la justicia social con la causa feminista, de manera que se convierten en indistinguibles.

Parece obvio y no hace falta que yo lo diga, pero lo diré para que no haya lugar a dudas: los argumentos que el grupo organizador y coordinador de la huelga aporta para justificar esta huelga tienen claras raíces en el ideario del feminismo de la segunda y tercera olas que acabamos de analizar en nuestro estudio histórico del feminismo, y las reivindicaciones del manifiesto de la huelga feminista también se fundamentan en estas ideas.

Lo único que quizá no queda claro aún, es qué significa “educación feminista”. El manifiesto no lo explica por ninguna parte y la mayoría de personas que han secundado la huelga probablemente no sepan lo que significa (a menos que estén involucradas en este movimiento feminista).

Sin embargo, en nuestro afán por comprender al detalle las reivindicaciones de la huelga feminista, podemos acudir a la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras, que ha publicado un Breve decálogo de ideas para una escuela feminista (versión archivada).

El decálogo comienza con estas palabras textuales:

Podríamos elegir muchas otras definiciones de feminismo, nos gusta la de hooks porque al hablar de sexismo y de opresión señala, radicalmente, a esas estructuras sociales patriarcales que nos atraviesan a todas, a todos, a todes, con las que hemos aprendido y en las que hemos sido socializadas.

Ya desde el primer párrafo recogen dos de las ideas fundamentales del feminismo de la tercera ola: el patriarcado y la ideología de género fundamentada en la teoría queer, lo cual va a marcar todas sus propuestas de reformas educativas de aquí en adelante.

Más adelante, pero aún en el primer párrafo del artículo, dicen esto:

Como dispositivo de poder-saber que es, eligiendo la terminología de Foucault, la escuela es una institución atravesada por el sexismo, al igual que por el racismo, el clasismo, y un largo etcétera plagado de “ismos”.

Aquí citan a un filósofo posmoderno —Michel Foucault, al que ya mencionamos antes al hablar de la teoría queer y el feminismo de la tercera ola— para justificar su idea de que la escuela es una institución “corrompida” por todo lo malo que ha engendrado el “heteropatriarcado” —al que no mencionan aún, pero lo harán en breve— y usan estos argumentos para abogar por la transformación radical de la escuela para alinearla con sus propias premisas ideológicas.

Esto debería recordarnos a algo. Una de las primeras cosas que han hecho todos los regímenes que querían imponer una ideología a toda la población, tanto fascistas como comunistas, es transformar la escuela de un lugar de enseñanza de conocimiento a un lugar de adoctrinamiento en la ideología de la nación. Lo hicieron los nazis, lo hicieron los soviéticos, lo hicieron los franquistas, y ahora lo pretenden hacer también las feministas, y las mismas autoras del decálogo lo reconocen:

Toda revolución empieza siendo pequeña. Nunca dejaremos de imaginar un mundo mejor. No nos conformamos con lo que tenemos, por eso proponemos este breve decálogo con algunas ideas para imaginar juntas una escuela feminista. Para soñarla y ponerla en pie. Y como imaginar, que diría Marina Garcés, es aprender a imaginar, y ese aprender ha de ser una acción colectiva, te invitamos a que pienses con nosotras cómo te imaginas una escuela feminista, ¿cómo quieres que sea? Hagámosla juntas.

(Si no entiendes alguna de estas propuestas o no estás de acuerdo con ellas, te sugerimos que leas autoras feministas que te ayudarán a entenderlas. Para empezar, te animamos a que leas a Remedios Zafra, bell hooks, Ángela Davis, Emma Goldman, Virgine Despentes, Chimamanda Ngozi Adichie, Judith Butler, Virginia Woolf, Gloria Anzaldúa, valeria flores, Audre Lorde, entre otras. Si después de leerlas sigues sin entenderlas, te animamos a que te centres en los propios prejuicios sexistas que te atraviesan, échalos fuera y empieza a pensar de otra manera).

Básicamente, lo que están diciendo aquí es: “vamos a transformar el contenido que se enseña en la escuela según nuestra ideología y, si tú no estás de acuerdo con nuestra ideología, es porque te falta iluminación y necesitas leer más de nuestra propaganda para conseguir darte cuenta de que estás equivocado y nosotras estamos en posesión de la verdad y la superioridad moral.

Y, para conseguir el objetivo de remodelar la educación desde un planteamiento feminista, estas feministas abogan por lo que todos los regímenes dictatoriales antes mencionados hacen para conseguir implantar su ideología—reeducar al profesorado en la ideología, para que la transmitan a sus alumnos:

Un programa básico de formación del profesorado en feminismo debería incluir, al menos, los siguientes contenidos: historia del feminismo; importancia del lenguaje inclusivo; uso de un lenguaje no excluyente; desaprendizaje de la competitividad, el machismo y el heterosexismo; consentimiento y maneras de relacionarse positivamente; toma de la palabra desde la escucha y el diálogo; cuidados y afectos.

Cambiar el currículum en Ciencias, habla de ellas, de sus investigaciones y aportaciones a la física, la matemática, la medicina, la astronomía. Porque Marie Curie, Ada Lovelace, Rachel Carson, y otras muchas, existieron.

Eliminar libros escritos por autores machistas y misóginos entre las posibles lecturas obligatorias para el alumnado. Ejemplos de libros y/o autores machistas a eliminar de los temarios: Pablo Neruda (Veinte poemas de amor y una canción desesperada), Arturo Pérez Reverte y Javier Marías (cualquiera de sus libros). Habla de la faceta misógina de ciertos autores legitimados como hegemónicos: explica qué dijeron acerca de las mujeres autores como Rousseau, Kant, Nietzsche, entre otros. Nos ayudará a tener otra perspectiva de la Historia y sus valores. Añade a tus currículo autores que apoyaron la igualdad y el movimiento feminista, Poullain de la Barre, J. Stuart Mill…

La reprogramación del profesorado no basta, y debe haber un cambio de currículo educativo que adoctrine a los niños en las premisas de la teoría queer, que suprima la competitividad, que utilice un “lenguaje inclusivo” (es decir, de género neutral, como “todes” en lugar de “todos” y “todas”), y que reorganice todo el plan de estudios para enseñar historia del feminismo y aportar un punto de vista feminista a todas las disciplinas y asignaturas. La ciencia no debe centrarse en los avances y conocimientos científicos relevantes independientemente de quiénes los hayan hecho, sino que debe centrarse en las personas que los hicieron, y hablar de la vida de los científicos —o, mejor dicho, de las científicas— en lugar de aportar conocimientos de ciencia. La literatura debe incluir un 50% de escritores varones y un 50% de escritoras mujeres. Pero no basta con que haya un 50% de mujeres; también hay que eliminar por completo todos los autores varones que sean considerados por las feministas como indeseables por su presunto sexismo y machismo. No importa que sean autores de gran relevancia histórica y literaria; básicamente las feministas están diciendo “censuremos a todos los que no nos gustan, es decir, a todos los que en sus escritos han promovido y perpetuado ideas patriarcales (según nuestra definición de patriarcado)”. Esto es censura al más puro estilo fascista.

Pero la cosa no se queda en reformar el currículo educativo; también hay que reformar las normas de convivencia:

No separar los baños entre hombres y mujeres. Los baños pueden ser espacios comunes si se nos enseña a que lo sean. Pensemos los espacios de otras formas, no estigmatizándolos y convirtiéndolos en lugares posibles de conflicto.

Claro, porque lo que todos los hombres y mujeres queremos son baños mixtos en los que perdamos la intimidad y, peor aún, baños mixtos en las escuelas donde los niños y adolescentes estén mezclados. Una idea muy inteligente, sí señor.

Y, por si fuera poco promover que niños y niñas estén mezclados en el mismo baño, con las consecuencias para la intimidad y la integridad física y sexual de las personas, también hay que:

Desheterosexualizar la escuela. No des la heterosexualidad por supuesta, plantéate que el mundo es enormemente diverso, y una escuela también.

Básicamente nos están diciendo que tenemos que asumir que los niños pueden ser heterosexuales, pero también homosexuales, bisexuales, transexuales, pansexuales, y toda clase de cosas, y que tenemos que enseñarles que todas esas orientaciones sexuales e identidades de género existen y son perfectamente válidas, e incluso fomentar que exploren cuál es la suya propia. Y, por si piensas que estoy infiriendo cosas que estas señoras no han dicho: sí, realmente no lo han dicho, pero lo han dado a entender, y realmente tenemos un precedente en países como EEUU, Suecia o Alemania de señoras que piensan como ellas y están llevando a cabo este tipo de medidas. Como ejemplo, lee el artículo escrito por Zhang Danhong para Deutsche Welle bajo el título Mi Alemania: el cada vez más diverso Berlín.

De hecho, al igual que explica este artículo, estas feministas también abogan por tener asignaturas de educación sexual que enseñen a niños —que no son suficientemente maduros— acerca de la sexualidad y de las diferentes identidades de género. Así, por ejemplo, proponen:

Tener asignaturas específicas de educación sexual, así como de equidad de género en todos los cursos de todas las etapas. Estas asignaturas específicas contemplarán, además, la formación obligatoria del profesorado en estas materias. Porque los prejuicios y los estereotipos también nos atraviesan en tanto que docentes. Porque somos parte fundamental en la perpetuación y legitimación de un sistema patriarcal y heterosexista.

Básicamente están hablando de programar a los niños para pensar como el Ministerio de Educación quiere, y programar a los profesores para pensar como el Ministerio de Educación quiere. Están diciendo que quieren enseñar a los niños sexualidad, posiblemente incluso despertando la sexualidad de niños que aún no están sexualizados (aunque esto es cada día más raro, ya que los niños y niñas son cada vez más precoces), y además introducir en ellos toda clase de ideas anticientíficas y antinaturales acerca del sexo y el género.

Asimismo, como ya hemos hablado con anterioridad, estas feministas redefinen el significado del feminismo para incluir toda clase de requisitos ideológicos adicionales más allá de la mera búsqueda de igualdad entre hombres y mujeres, como cuando proponen:

Eliminar la asignatura de Religión católica, porque una escuela feminista es una escuela, necesariamente, laica.

No quiero entrar en la cuestión de la religión, ya que se sale del ámbito de este artículo, aunque diré que no me parece mal que la educación pública sea laica. Lo que me parece realmente preocupante de este punto es que ya esposan automáticamente el feminismo con algo más: la laicidad. Es decir, el feminismo que estas señoras promueven no es ya una búsqueda de igualdad de derechos de la mujer con el hombre —una causa con las que todas las mujeres se deberían poder sentir identificadas—, sino que añaden todo tipo de precondiciones y requisitos en cuanto a tu ideología política para poder considerarte feminista y, si no cumples los requisitos que ellas establecen, no puedes considerarte feminista.

Para terminar —aunque no hemos analizado todos los puntos—, las autoras de este “decálogo” proponen:

Emplear música feminista en los centros de enseñanza. Por ejemplo, se pueden escuchar cantantes como Rebeca Lane, Crudas Cubensi, Kumbia Queers, Viruta, Alicia Ramos, La Tía Julia (busca más en Youtube, Spotify, pregunta, escucha, aprende).

Puede que no te parezca grave usar música en el colegio. Sin embargo, tenemos un problema cuando alguien propone adoctrinar a los niños con una ideología no consensuada y, además, nociva, pero eso no es un problema de la música en sí, sino de todas las propuestas de estas señoras. ¿Dónde está el problema entonces?—puede que te preguntes. Bueno, te recomiendo que busques algunas de estas cantantes, para que lo descubras por ti mismo. Observa el tipo de mensajes que estas señoras proponen que transmitamos a los niños por medio de la “música feminista”:

Conclusiones

En la entrega anterior estudiamos la historia del feminismo y vimos que el consenso mayoritario ha decidido distinguir entre tres etapas diferenciadas de evolución del fenómeno feminista. De estas tres etapas —u olas— actualmente nos encontramos en la tercera ola del feminismo, cuyas ideas fundamentales podríamos resumir en los siguientes puntos:

  1. Según la tercera ola, el conjunto de los hombres se ha aliado —en el pasado y aún en el presente— para formar y perpetuar un sistema social y de leyes que busca oprimir y dominar a las mujeres. A este sistema se lo denomina “patriarcado”.
  2. Como parte de la herencia recibida de olas anteriores, el feminismo de la tercera ola se opone abiertamente a toda clase de valores tradicionales en lo que respecta a los roles de género, el matrimonio y la familia, ya que ve en ellos una herramienta de opresión del “patriarcado”. Así, la tercera ola se opone al matrimonio tradicional y enarbola la libertad sexual, incluyendo la promiscuidad y la normalización de orientaciones sexuales no heterosexuales (homosexualidad y bisexualidad). Como consecuencia, la tercera ola desprecia el matrimonio heterosexual pero defiende con vehemencia el matrimonio homosexual.
  3. Según la tercera ola, todas —absolutamente todas— las mujeres y niñas sufren la opresión de este “patriarcado” en sus diversas formas: discriminación laboral, violencia física por el hecho de ser mujer, violencia sexual, insultos fundamentados en el sexo de la persona, piropos, “micromachismos”, etc.
  4. Según la tercera ola, el “patriarcado” procura enseñar —“socializar” o adoctrinar— tanto a niños como a niñas para que permanezcan en sus roles tradicionales y se mantenga el sistema implantado por el “patriarcado”, para así beneficiar a los hombres y perjudicar a las mujeres. Por ese motivo, es necesario contrarrestar las ideas que el “patriarcado” enseña a los niños y niñas. Esto es de especial relevancia en el caso de los niños, ya que, a menos que se les enseñe de acuerdo con las directrices del feminismo, estos desarrollarán su “masculinidad tóxica”, que es lo que provocará que se conviertan en sujetos “patriarcales” que perpetúen la opresión de las mujeres. Dicho de otra forma, para conseguir la liberación de las mujeres, los niños tienen que dejar de ser niños en la forma que el “patriarcado” les enseña a ser niños y hombres, y, en su lugar, deben aprender a comportarse como el feminismo quiere que se comporten.
  5. Según la tercera ola, el grado de opresión de un colectivo viene determinado por las relaciones de poder, que se fundamentan en diversas características innatas de la persona, y no sólo su sexo. Aquí se incorpora la teoría intereseccional, que viene a decir que, a la hora de evaluar el nivel de opresión de una persona, además de su sexo, hay que contemplar otros factores como la raza, el estamento social, el género, etc. Esta ideología divide la sociedad en estamentos de privilegios y opresión, de manera que, cuanto más arriba estés en la pirámide, más privilegiado eres, y cuanto más abajo, más oprimido estás.
  6. Debido a la influencia de la teoría queer, la tercera ola ya no sólo trata de socavar el matrimonio heterosexual y la familia tradicional, y de normalizar otras orientaciones sexuales y formas de concebir la familia —“familias” monoparentales o “familias” homosexuales—, sino que además sostiene que el género es algo diferenciado del sexo y que no viene determinado biológicamente, sino que es un constructo social que hemos sido obligados a aceptar. En este contexto, no sólo se considera la división tradicional en hombres biológicos, mujeres biológicas y personas transexuales (es decir, personas que se sienten del sexo opuesto), sino que se forman multitud de opciones de género posibles, incluyendo los conceptos de cis-género (es decir, alguien cuyo género coincide con su sexo biológico “asignado al nacer”), personas trans-género (es decir, que se sienten de un género que no coincide con el sexo biológico que le “asignaron al nacer”), personas “no binarias” (es decir, que no se consideran ni hombres ni mujeres), personas de “género fluido” (es decir, que hoy se consideran hombres, mañana por la mañana se consideran mujeres, y mañana por la tarde prefieren ser “no binarias”), y así una largo etcétera. De hecho, no hay un número fijo de “identidades de género”, sino que pueden surgir tantas “identidades de género” posibles como individuos existen, ya que el “género” es algo subjetivo que cada individuo determina para sí mismo.
  7. Debido a la influencia de la teoría interseccional, para la tercera ola no basta con luchar por los derechos de las mujeres, sino que hay que involucrarse en toda clase de cruzadas adicionales, particularmente la cruzada por la liberación de la sexualidad y del género, así como la lucha contra el racismo. Concretamente, el feminismo de la tercera ola ya no denuncia que las mujeres sean discriminadas por ser mujeres —por ejemplo en el entorno laboral, en forma de “brecha salarial” o “techo de cristal”—, sino que ahora se centra en esta confluencia de factores, de forma que afirma que las mujeres experimentan una cierta brecha salarial o techo de cristal en base a su género, las personas de raza “no blanca” experimentan otra brecha salarial o techo de cristal en base a su raza, y las mujeres “no blancas” experimentan esa brecha salarial y ese techo de cristal doblemente por el hecho de ser mujeres y por el hecho de ser “no blancas”.

El problema fundamental con las ideas del feminismo de la tercera ola es que son falsas, y se fundamentan en un pensamiento delirante, lleno de prejuicios racistas y sexistas, y lleno de odio contra el hombre, y en particular el hombre blanco. Este feminismo no trata de solucionar problemas reales. Más bien, este feminismo acusa a los hombres (y particularmente al hombre blanco heterosexual) de todos los males de la sociedad —incluso aquellos males que no existen realmente—, y además no trata de buscar la concordia entre ningún grupo, sino que, al contrario, se ocupa de sembrar aun más discordia entre los sexos y las razas, y esto lo hace por medio de poner a las mujeres en contra de los hombres y a las razas no blancas en contra de los blancos. No trata a los individuos como individuos, sino que se centra en los colectivos. Esto implica que, si un individuo comete un crimen, no culpabiliza al individuo de ser un individuo malvado, sino que generaliza y culpabiliza a todo el colectivo por los crímenes de un solo individuo. Así, por ejemplo, si un hombre comete un abuso sexual contra una mujer, este hombre no ha cometido ese crimen por ser un ser humano malvado, sino por el hecho de ser hombre, y, además, afirma que el sistema y las leyes están creadas para permitir estos comportamientos. Como consecuencia de estas ideas, todas las mujeres deben sospechar de todos los hombres. Esto provoca una suerte de paranoia colectiva en la que las mujeres desconfían de todo hombre a su alrededor y se alían entre ellas para hacer frente a los hombres en bloque, mediante una mentalidad tribal y de hostilidad. Esto fomenta la guerra de los sexos y el conflicto racial. Si el marxismo enfrentaba al proletariado contra la burguesía, el feminismo llama a la revolución de las mujeres contra los hombres, de los “no blancos” contra los blancos, y de las personas de “género no normativos” contra las personas “heterosexuales cis-género”.

Esto es precisamente lo que hemos visto en la huelga feminista convocada por los colectivos que hemos mencionado antes. El propósito de la convocatoria era reunir a todas las mujeres (y algunos “hombres aliados”) para conformar una resistencia en bloque contra los hombres y el supuesto sistema patriarcal que estos hombres presuntamente promueven—¡auqnue en realidad no existe tal cosa! El manifiesto y las ideas promulgadas por la convocatoria no sólo incluyen reivindicaciones justificadas como lo serían la lucha contra la violencia física hacia las mujeres o el abuso sexual, sino que incluyen también toda clase de reivindicaciones y denuncias adicionales basadas en falsedades o en asuntos puramente políticos e ideológicos con los que no todas las mujeres estarán de acuerdo.

Algunos ejemplos de lo primero son los tan repetidos mantras de la brecha salarial y el techo de cristal, que no existen. No hay ningún patriarcado discriminando a las mujeres sistemáticamente en estas áreas —de hecho, la ley prohibe la discriminación en todos los ámbitos por motivos de sexo, raza o religión—, y estos fenómenos de supuesta discriminación son mucho más complejos que como los presentan las feministas.

Ejemplos de lo segundo son las reivindicaciones acerca de la familia, del género, de la inmigración o del capitalismo. Esta convocatoria se manifiesta a favor de otros “modelos de familia”, de la destrucción de toda idea de sexo biológico, de la apertura de fronteras, y de la lucha contra el capitalismo. ¿Y qué tienen estas cosas que ver con la lucha por la igualdad de derechos y libertades entre mujeres y hombres? Dejadme que os lo diga: absolutamente nada. De hecho, muchas mujeres ni siquiera estarán de acuerdo con estas ideas. Y, peor aun, algunas de estas cosas van totalmente en contra de Dios, de su diseño y de su voluntad, particularmente todas aquellas ideas que van en contra del matrimonio, de la familia y del género.

Obviamente, ningún cristiano/a puede estar de acuerdo con estas reivindicaciones ni apoyarlas, porque esta actitud es rebeldía y desobediencia contra Dios. Pero no sólo eso. Ninguna persona honesta y que ame la verdad y la justicia puede estar de acuerdo ni apoyar otras de las reivindicaciones feministas, que a priori no parecen tener nada que ver con el diseño de Dios en cuanto al matrimonio o la familia, pero que igualmente son problemáticas porque se basan en mentiras y porque sólo procuran sembrar la discordia entre los sexos y el odio de las mujeres hacia los hombres, y fomentar políticas que dañen a los hombres y a los niños, y a largo plazo también a las mujeres y a las niñas. Quizá el asunto de la brecha salarial no tenga nada que ver con la Biblia o la voluntad de Dios para el matrimonio, pero lo cierto es que asuntos como éste están basados en mentiras que las mujeres se acaban creyendo y eso les hace enemistarse contra los hombres, y esta enemistad sí que va en contra del diseño de Dios, como vimos en la segunda entrega de esta serie.

Llamamiento a la resistencia

Llegados a este punto, todos los hijos/as de Dios deberíamos tener clara una cosa: las ideas del feminismo no proceden de Dios ni se fundamentan en la Biblia, sino que los movimientos feministas —y, por tanto, también sus ideas y reivindicaciones— proceden de personas que viven en rebeldía contra Dios y tienen una mente depravada que rechaza las cosas que Dios aprueba.

Muchas de las reivindicaciones del feminismo se basan en falsedades o en manipulaciones de la verdad, y tratan de socavar el diseño de Dios para las relaciones entre hombres y mujeres, para la familia, y para el bienestar de los niños. Los hijos/as de Dios tenemos que ser conscientes de que vivimos una guerra espiritual y que el enemigo —Satanás— “anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar” (1ª Pe. 5:8)—buscando la forma de robarnos nuestro gozo en Dios, nuestra santidad; llevándonos a la insatisfacción, la desobediencia y la rebeldía; y, si es posible, de conducirnos a la muerte espiritual: al infierno. Satanás, como el “padre de mentira” que es (Jn. 8:44), usa la mentira y la manipulación de la verdad como táctica principal para conseguir que desconfiemos de Dios y desobedezcamos a Dios (Gé. 3:1, 13), y eso incluye las mentiras que promulga el feminismo y que pretenden destruir el diseño de Dios y ponernos en contra los unos de los otros.

Como ya vimos en la segunda entrega de esta serie, el pecado tiene consecuencias para el ser humano, y como resultado del pecado, tanto el hombre como la mujer experimentan situaciones de sufrimiento y opresión. Tanto los hombres como las mujeres son víctimas de violencia, de esclavitud, de abusos sexuales, de conflictos en la pareja, de represión política, de discriminación en diversos ámbitos … y, lo peor de todo, tanto los hombres como las mujeres son esclavos del pecado y están sentenciados a muerte, porque la paga del pecado (Ro. 6:23) es la muerte eterna (Ap. 21:8).

Pero la solución a estos problemas no reside en el feminismo. El feminismo es una parte más del problema. Como decíamos anteriormente, el problema del ser humano no se llama “patriarcado”; el problema del ser humano se llama “pecado”. Y lo único que puede poner fin al pecado es el plan de salvación de Dios por medio de Cristo y la regeneración por medio de su Espíritu Santo.

Los hijos/as de Dios no debemos dejarnos engañar por el diablo y por las mentiras del feminismo. Debemos estar atentos para identificar las mentiras del diablo y recordarnos la verdad de Dios en su lugar, con el fin de luchar contra el diablo y resistirle, para preservar nuestras almas y glorificar a Dios. Y una de las formas en que glorificaremos a Dios es predicando al mundo que el feminismo no es el camino a la salvación —ni de la mujer, ni del hombre, ni de las niñas, ni de los niños—, sino que Cristo es el único que puede salvarlos.

Esto implica que tenemos que resistir contra el feminismo, e incluso luchar activamente contra el feminismo. No va a ser un viaje bonito ni agradable, pero es absolutamente necesario para protegernos a nosotros mismos, a nuestros hermanos/as (la iglesia) y a nuestros hijos/as de los ataques del diablo, y para llevar a cabo nuestra misión como iglesia, que es llevar el evangelio a las naciones.

En la próxima entrega concluiremos esta serie profundizando en las formas en que tiene lugar esta guerra espiritual y en cómo podemos y debemos lucharla.

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